Lavanderas (para Zenda, concurso "Amores de verano")

                                        

                                        LAVANDERAS

 

El pastor, anhelando desposarse, subió al Ibón de Estanés en la noche de San Chuán.

MIL (David Calvo, Premio de Microrrelato IASA II Edición )

                                           

                                                                 MIL

Cada noche, ella le cuenta una historia.
Acaricia los cabellos del sultán mientras sus palabras bailan entrelazadas con la luz de la luna. En silencio, le ruego a Allah, el Compasivo, por ella. Pero hoy no me escucha.

Cartas (David Calvo, 1º Premio, I Concurso de Relatos Doña Berenguela)





                            CARTAS


Pese a que es julio, las noches en el desierto son frías. Quinlan ha acercado la manta que le sirve como cama a la hoguera buscando el calor que ofrecen las llamas pero también su vaga luz. La necesita para leer las cartas.

Imágenes (David Calvo, 1º Premio XI Concurso de Relatos Heraldo de Aragón 2017)





                                              

                                             IMAGENES


Por las mañanas, el Parque Bruil huele a acacias.

Días de verano (Zenda, concurso "Amores de verano")



                          DIAS DE VERANO


Casi hasta el final no creí que ella fuera una sirena. 

De acuerdo, tenía cola de pez en lugar de piernas, su piel sabía a sal y su boca era fría y húmeda como una corriente de agua, una larga melena verde caía sobre sus hombros y sus ojos tenían forma de concha.

Un día cualquiera (David Calvo, publicado VIII Concurs de Relats Breus de Diari de Terrassa)

                          

 

                                  UN DIA CUALQUIERA


Tengo grabados todos los programas de “El Encantador de Perros”.
Los he visto varias veces pero sigo sin saber cómo acariciar a mi perro.

Cabalga el Fuego ( David Calvo. Publicado por Hislibris, VII Concurso de Relatos)



 

                 Cabalga el Fuego

 

Esta historia ya te la han contado antes.

Empieza con un hombre sentado en el porche de su cabaña. Ante él, se extiende una pradera infinita, un océano de color verde y amarillo, con olas hechas de hierba y polvo.